En Enamódate hoy hablamos con Ricardo Rodríguez, gerente de General Óptica en el Centro Comercial El Tormes. Además de contarnos cómo han sido estos primeros días después de la vuelta, nos ha explicado algunas de las medidas que se han adoptado en la tienda para que los clientes se sientan seguros, entre ellas, la desinfección de todas y cada una de las gafas que son probadas.

-Con la entrada de Salamanca en la segunda fase el Centro Comercial El Tormes ha celebrado la reapertura de todas sus tiendas. ¿Cómo ha vivido estos primeros días después del parón por la crisis del COVID19?

-He vivido un cúmulo de sensaciones, de emoción contenida y también con la tensión propia de pensar cómo sería este primer día de apertura. Además, en nuestro trabajo los clientes tienen una necesidad que va más allá de lo puramente estético. Y nos hemos encontrado con casos de personas que durante estos meses lo han pasado mal porque han estado sin gafas, han necesitado lentes de contacto o se le han acabado las pilas del audífono… Aunque desde nuestra central se han atendido a través de un teléfono 900 todas estas urgencias, la verdad es que hemos estado desbordados y no se ha podido llegar a todo el mundo al menos como nos hubiera gustado. De ahí que en los primeros días de apertura hayamos tenido una afluencia muy grande, mucha más de lo que preveíamos. Además, con el fin de animar las compras, hemos abierto con una oferta inicial bastante potente y el público ha respondido fenomenal. Ha sido reconfortante, nos ha ayudado a perder un poco el miedo que teníamos de ver cómo respondería la gente.

-¿Qué medidas ha adoptado su marca con el fin de ofrecer el mejor servicio a sus clientes?

-La preparación para la apertura ha sido compleja, porque en General Óptica ofrecemos un servicio además de la venta del producto. De ahí que las medidas adoptadas vayan en diferentes sentidos. Por un lado está el control de afluencias, la colocación de unas líneas de separación dentro de la tienda para favorecer el mantenimiento de las distancias, hemos retirado una de las dos sillas del punto de entrega para que esté el menor número posible de personas en el interior del local, y luego hemos adoptado otras medidas de protección individual (como son el uso de mascarilla, pantallas de metacrilato, etc.). Además, en el gabinete, tenemos a disposición de nuestros clientes gel hidroalcohólico, un producto específico para desinfectar los aparatos, una mampara de metacrilato que separa los instrumentos que tenemos que utilizar en la toma de mediciones y donde es preciso mantener una distancia muy próxima con el cliente. En la parte destinada a venta, además del gel, tenemos un producto para desinfectar superficies y una solución de agua oxigenada para la desinfección de las gafas. Cada una de las gafas que se prueba el cliente se desinfecta con esta solución y luego se procede al secado. Además, en los últimos días, hemos incorporado un aparato de vapor a presión de alta temperatura para desinfectar superficies de trabajo, monturas probadas, mobiliario e instrumentos de medición. Estas son las medidas a grandes rasgos. A ellas hay que sumar las que adoptamos a nivel individual: nos tomamos la temperatura cada vez que entramos a trabajar, rellenamos un formulario de forma diaria para conocer nuestro estado de salud, el personal externo (limpieza y mantenimiento) tiene que cumplir también unos requisitos, y toda esta información se envía a la central para que pueda tener también un control y realizar seguimiento. General Óptica se encarga de enviarnos información actualizada en cada momento. Otra medida significativa que se ha adoptado en la tienda es la venta asistida, los clientes deben esperar a ser atendidos y les acompañamos en la elección de monturas. Las gafas seleccionadas se separan en una bandeja, y posteriormente se desinfectan. De ahí que no vuelvan a la exposición de forma inmediata.

-¿Cómo las están asumiendo los clientes?

-La verdad es que la respuesta de los clientes ha sido muy positiva. Las personas que entran en la tienda están pendientes de las instrucciones que les damos (no tocar las gafas, esperar a ser atendidos, mantener la distancia social). Están respondiendo muy bien a esta situación anómala y quiero aprovechar esta ocasión para agradecérselo muy sinceramente.

-Estos meses de confinamiento nos han servido también para reflexionar y pensar en cómo puede ser todo después de la pandemia. ¿Se está pareciendo la realidad a cómo la había imaginado?

-En los primeros días estaba deseando recuperar la normalidad. No me planteaba que la vuelta a la cotidianidad, a la que tanto hemos echado de menos, pudiera ser diferente a nuestra rutina. Pero según iban avanzando las semanas nos íbamos dando cuenta de la magnitud de la pandemia, estamos viviendo una situación más grave de lo que nos habíamos imaginado. Quiero pensar que estamos en un periodo de transición hacia la normalidad anterior y aunque es muy probable que algunas de las medidas que hemos adoptado continúen en un futuro, confío que podamos volver a nuestra vida antes del COVID19. No me gustaría que ésta fuera la situación normal post pandemia.

-¿Qué es lo que ha aprendido usted de estas semanas complicadas? ¿qué hará diferente a partir de ahora?

-La situación ha sido muy dura y realmente me ha servido para aprovechar mucho más los momentos en familia y disfrutar del entorno más próximo. También me ha servido para echar mucho más de menos al resto de mi familia (a mi madre y hermanos) y a los amigos. Durante estos momentos que no he podido verlos los he echado mucho de menos. Quizás sea esto lo que he aprendido: a disfrutar más de cada momento que paso con las personas que más me importan.

-¿Cuáles son sus deseos de futuro a corto plazo?

-Mi deseo de futuro a corto plazo es despertar de este mal sueño que estamos viviendo, abrir los ojos y que esto haya pasado ya, haberlo dejado atrás como una pesadilla… Y que pronto haya un remedio, una cura que acabe con esta situación sanitaria tan dura y podamos seguir adelante con nuestra vida, con nuestros anhelos e ilusiones. Que podamos vivir nuestro día a día con normalidad sin tensión añadida. Que esto pase lo más rápidamente posible y nos quedemos con el mensaje de que somos mucho más vulnerables de lo que creíamos.