Eloísa Vázquez es la encargada de la tienda Alain Afflelou en el Centro Comercial El Tormes. Confiesa que ha sido grato ver desde el primer día afluencia de clientes predispuestos a comprar. Cree que se va perdiendo el miedo al contagio aunque asegura que ella no, de ahí que cumpla a rajatabla con los protocolos de seguridad, como el uso de mascarilla y la distancia social.

-El pasado 8 de junio el Centro Comercial El Tormes celebró la reapertura de todas sus tiendas. ¿Cómo ha vivido estos primeros días?

-Con nerviosismo los primeros días aunque como otras tiendas de la marca ya habían abierto en otras zonas teníamos una idea de lo que podía suceder. En estos primeros días tuvimos mucha afluencia de gente, pero los clientes estaban muy concienciados, venían con más cautela y cumpliendo estrictamente con las normas y recomendaciones sanitarias. Ahora tengo la sensación de que se ha perdido el miedo y hay que ser más insistente con las medidas que se deben adoptar. La verdad es que ha sido grato ver desde el primer día de apertura afluencia de clientes, quizás porque lo que nosotros vendemos es una necesidad para ellos. Además, quienes venían lo hacían predispuestos a gastar. Tenían ganas de que abriéramos para poder comprar o renovar sus gafas.

-¿Qué medidas ha adoptado su establecimiento con el fin de ofrecer el mejor servicio a sus clientes?

-Pues además de la necesidad de utilizar gel hidroalcohólico al acceder a la tienda, controlamos exhaustivamente los aforos y también damos opción a nuestros clientes de utilizar guantes. En la zona de gabinete utilizamos guantes y pantallas protectoras. Y, después de cada uso, desinfectamos mesas, sillas, y las gafas que se prueban nuestros clientes, una por una.

-¿Cómo las están asumiendo los clientes?

-Como he comentado, yo creo que los clientes eran más exhaustivos con las medidas al principio, ahora tenemos que insistir en la necesidad de que se echen, por ejemplo, gel hidroalcohólico cuando acceden al establecimiento. Como han utilizado los dispensadores del Centro Comercial o han estado ya en otras tiendas piensan que ya no es necesario. Y somos nosotros quienes tenemos que estar más vigilantes con este aspecto y con algunos otros. La verdad es que es una venta que genera más estrés, tenemos que controlar más detalles y eso implica no dejar tanta libertad como antes a nuestros clientes.

-Estos meses de confinamiento nos han servido también para reflexionar y pensar en cómo puede ser todo después de la pandemia. ¿Se está pareciendo la realidad a cómo la había imaginado?

-Yo creo que sí, me imaginaba la situación que estamos viviendo, aunque he de confesar que nunca pensé que el volumen de negocio iba a ser tan grande en estas primeras semanas. Los clientes han respondido muy bien y son conscientes, la mayoría de ellos, de que tienen que tomarse las cosas con más calma, por ejemplo, ahora están más preparados para guardar colas y esperar.

-¿Qué es lo que ha aprendido usted de estas semanas complicadas? ¿qué hará diferente a partir de ahora?

-Pues yo creo que también he aprendido a tomarme las cosas con más calma, aunque todavía no lo he conseguido del todo (ríe). Este sigue siendo el objetivo a partir de ahora. Aunque ya era consciente de que la salud es lo más importante, esta situación nos lo ha demostrado con más fuerza. Cumplo a rajatabla con el uso de la mascarilla y la distancia social porque me preocupa de manera importante un posible contagio. Yo no he perdido el miedo.

-¿Cuáles son sus deseos de futuro a corto plazo?

-Deseo que llegue pronto la vacuna. Y hasta entonces, deseo que todos seamos capaces de acostumbrarnos a esta nueva situación porque creo que se va a quedar con nosotros un tiempo. No hacernos a estas medidas puede generarnos más estrés. Tengo una niña pequeña, luego también me preocupa cómo funcionarán los colegios a partir de septiembre y cuál será la situación que se nos presente en este sentido… Lo iremos viendo.