María Antonia Sánchez es la gerente de la tienda Belros del Centro Comercial El Tormes. Los más pequeños de la casa, los que mejor cumplen las normas, ya están disfrutando de sus chuches favoritas, pero ella asegura haber vivido unos meses complicados. Ha tenido que vaciar tiendas, recorrer ciudades vacías y apañarse como ha podido en unos días donde todo o casi todo permanecía cerrado.

-El pasado 8 de junio el Centro Comercial El Tormes celebró la reapertura de todas sus tiendas. ¿Cómo ha vivido estos días?

-Lo hemos vivido con mucha incertidumbre, un sentimiento que todavía no se ha disipado. La verdad es que sigo con dudas sobre la situación que puede avecinarse. Desconfío de lo que nos están contando, y ojalá me equivoque.

-¿Qué medidas ha adoptado su establecimiento con el fin de ofrecer el mejor servicio a sus clientes?

-Las medidas que hemos adoptado en la tienda son todas las que están en nuestras manos: gel hidroalcohólico para clientes y trabajadores, desinfección frecuente de superficies y de la tienda, control de aforos, distanciamiento social, utilización de guantes. Nosotros estamos poniendo todo de nuestra parte pero a los españoles no nos gustan mucho las imposiciones y creo que nos está costando el no poder abrazarnos, saludarnos efusivamente, darnos el típico golpecito en la espalda…

-¿Cómo las están asumiendo los clientes?

-En la tienda, desde luego la lección nos las están dando los más pequeños. Puedo afirmar sin lugar a dudas que son ellos los que mejor llevan las normas, intentan cumplir a rajatabla con las medidas recomendadas. No sé si esto se debe a que es algo novedoso para ellos pero la verdad es que lo están haciendo fenomenal. Y ellos son nuestros clientes más importantes.

-Estos meses de confinamiento nos han servido también para reflexionar y pensar en cómo puede ser todo después de la pandemia. ¿Se está pareciendo la realidad a cómo la había imaginado?

-Creo que he vivido la pandemia de forma muy diferente a mucha gente. Yo no he parado durante estos meses. He tenido que vaciar unas cuantas tiendas Belros de producto y llenar los contenedores de basura. Son productos que caducan y no estarían aptos para la venta. Me he encargado de desinfectar muy bien las tiendas. Nosotros trabajamos con alimentación y tenemos que tener especial cuidado con todo. ¡Nunca pensé que doliera tanto vaciar una tienda! Han sido días de muchos viajes, he dormido en lugares insospechados porque los hoteles estaban cerrados (solo me ha faltado dormir en el coche), hemos comido lo que pillábamos, encontrar un baño ha sido todo un lujo… y cruzarte con algún coche en la autopista toda una sorpresa. Sin duda, han sido meses muy duros.

-¿Qué es lo que ha aprendido usted de estas semanas complicadas? ¿qué hará diferente a partir de ahora?

-Creo que he aprendido a respetar las normas y las decisiones o la forma de pensar de las personas. Hay quien está pasando mucho miedo y prefiere que ni te acerques… pues respeto esta forma de pensar más que nunca. Y no sé que haré diferente a partir de ahora, pero desde luego la intención es seguir adelante sin agobios, pase lo que pase.

-¿Cuáles son sus deseos de futuro a corto plazo?

-Solo espero no volver atrás y no tener que sentir de nuevo ese vacío y soledad allá por donde ibas.. (carreteras, centros comerciales, calles de todas las ciudades).