Ana López es una de las tres encargadas de la tienda Décimas del Centro Comercial El Tormes. Aunque la cuarentena la comenzó con ánimo, los días, según cuenta, van pesando y ya está deseando volver a la rutina. Este tiempo le ha servido, eso sí, para aprender a valorar el tiempo que pasamos con nuestros familiares y amigos y lo que supone la libertad de salir de casa sin dar explicaciones.

-¿Cómo ha vivido estos tiempos extraños de confinamiento?¿A qué ha dedicado gran parte de su tiempo?

-El principio de la cuarententa lo he afrontado de forma positiva, pero ya son muchos días y esta situación la estoy llevando cuesta arriba. Lo más duro es no poder ver a los seres queridos y el miedo a que les pueda pasar algo. Desde hace unos días, tenemos la inmensa suerte de poder salir un ratito a la calle y dar un paseo, siempre manteniendo las distancias pero a la vez con miedo. Gran parte del tiempo en casa lo he dedicado en preparar recetas saludables, ver series y películas, practicar mucho deporte y, sobre todo, hacer vídeo llamadas con familiares y amigos.

– ¿Cuál se ha convertido en su rincón favorito de la casa?

-Mi rincón favorito ha sido la terraza. En ella me relajo muchísimo, los paseos me llenan de energía y el sol me da vida. Una pena que en este tiempo no haya brillado mucho el sol, pero he disfrutado igualmente de este rincón de mi casa.

-Parece que en este tiempo hemos vivido en primera persona una película, ¿se atreve a ponerle título?

-El título que le pondría es “Un aislamiento inesperado”, en homenaje a una de mis series preferidas en este confinamiento: Vis a Vis. Nadie nos imaginábamos que de un día para otro no íbamos a poder ir a trabajar, no íbamos a poder salir de casa, no podríamos estar con familiares y amigos…

-¿Qué es lo que más está echando de menos de su faceta profesional en este tiempo?

-Echo de menos que suene el despertador todas las mañanas para ir a trabajar, reunirme con todas mis compañeras, saludar al personal del Centro Comercial El Tormes, atender a los clientes nuevos y habituales, poderlos ayudar… Echo de menos toda la rutina profesional.

-¿Aprenderemos algo de la experiencia vivida?

-En este tiempo de confinamiento he aprendido cosas a las que antes no daba tanta importancia. En primer lugar, me he dado cuenta de la necesidad que tenemos todos de ver y estar con nuestros familiares y seres queridos, poder salir a la calle con la libertad habitual, circular libremente sin pedir permiso y sin dar explicaciones, reunirnos con nuestros amigos y poder pasar un buen rato en la calle, en los bares o en cualquier otro lugar. En todo este tiempo también he valorado lo que supone ir a trabajar, nuestra rutina diaria. Eso sí, he podido pasar más tiempo con mi marido y compartir nuestro hogar. En definitiva, nos hemos dado cuenta de que lo que hacemos habitualmente y nos llena de satisfacción es la vida.