La falda plisada, reconoce la revista Hola, es un ítem que en realidad nunca deja de tener algo de presencia en cualquier temporada. Y es que su estructura dinámica ofrece una silueta bien definida que cobra muchísima vida cuando echas a andar, mientras el acordeón de pliegues afilados se abre y se cierra, en un juego que dota a cualquier look, por más sencillo que sea, de textura y profundidad.

(Vogue)

Este tipo de falda ha regresado de nuevo y trae consigo toda su versatilidad. Las texturas van desde las más estructuradas, con tableados muy definidos y casi colegiales, hasta las confeccionados en géneros fluidos que repercuten en pliegues de movimiento sinuoso para un look más relajado.

Las influencers han elegido su versión favorita de la falda plisada que este otoño deja atrás la estética institutriz para ganar en sofisticación y ligereza, dice Vogue. Aunque los modelos clásicos siguen ahí, existe la posibilidad de actualizarla por completo a través del patrón asimétrico.

(Massimo Dutti)

Se lleva la falda plisada y midi y para destacar le basta muy poco. Una camiseta y un jersey básico pueden complementar el estilismo perfecto, al que se suman las botas altas o de tipo cowboy y los bolsos de asa corta.

La falda plisada se puede combinar con camisa denim o de otro tejido; con jerseys oversize y con zapatillas, para los looks más casuales. En la vertiente más chic se puede combinar con tejidos livianos, con blusas y crop tops. Y a la hora de elegir abrigo tampoco es difícil el juego de mezclas. Le sientan bien los abrigos largos, las parkas, y las blazer o americanas. Así que si quieres una prenda que te de juego este invierno, no lo dudes.

(Bershka)

(H&M)

(Zara)

(Zara)

Pero lejos de ser nuevo, el tejido plisado, ya sea con múltiples pliegues o con tablitas, es uno de los grandes misterios de la historia de la moda. En 1907, Mariano Fortuny, pintor de profesión, recreó las togas griegas en un vestido de noche: el vestido Delphos, y lo hizo con una técnica totalmente natural y permanente. Está fórmula no ha trascendido y sigue siendo un auténtico misterio. Lo que sí sabemos es que todas las damas de la alta sociedad de la época morían por llevar un Delphos de Fortuny.

(Cortefiel)