Los flecos siempre han estado presentes en la moda. Una veces aludiendo al estilo del oeste, normalmente en prendas casuales; y otras muchas, y en especial en las fechas que se avecinan, al estilo más glamouroso, el de la época del Cabaret y el Charleston. Este año no iba a ser menos y en las colecciones festivas que las marcas lanzan por Navidad no faltan los flecos. Diversas opciones y todas nos gustan. En esta ocasión además parece que el negro ha cedido un puesto a los tonos grisáceos y azules y se pueden ver vestidos en estos tonos, ideales para destacar con el look.

(Zara)

Los flecos tienen además el poder de hacer más notable cualquier estilismo. Dentro de un look casual elevan el carácter desenfadado, mientras que en los conjuntos formales consiguen sumar puntos de estilo.

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Los flecos, un accesorio con una larga historia

Los primeros flecos emergen asociados a la historia de los textiles y son anteriores a las estructuras de urdimbre y trama. En la civilización sumeria, alrededor del año 3.000 a.C, los hombres ya se envolvían con faldones constituidos por una serie de espesos mechones de lana ordenados en franjas verticales.

La inclusión de este adorno en la vestimenta femenina occidental, según la Revista Mujer, tiene lugar en el siglo XVIII. Se integra tímidamente en las pequeñas capas redondas que cubrían los hombros y en las chaquetas cortas llamadas pierrot. A comienzos del siglo XIX, el estilo promueve el uso de ligeros vestidos blancos de muselina que se llevan con chales de cachemira y encaje, de diversos tamaños y materias, como única prenda de abrigo. Los flecos aparecen por doquier y alcanzan importantes longitudes.

Desde mediados de siglo la moda burguesa modela la silueta y comienza a utilizar los flecos de seda que funcionan como terminaciones que incrementan el volumen y suman peso a los trajes.

El modernismo agrega sinuosidad a la silueta femenina. Los flecos adquieren dimensiones cercanas al metro de longitud. Caen desde el sector de las caderas y le otorgan plasticidad a la falda y cola del vestido. En los años 20 los garçones bailan al compás del charleston y hacen oscilar y brillar los flecos de canutillos, mostacillas y cuentas plateadas de sus vestidos. Desde entonces cumplen una función que supera lo meramente decorativo para intervenir en la estructura del traje.

Y desde entonces forman parte de la moda, y son una opción en los vestidos de fiesta. En Enamódate os mostramos hoy algunos modelos que podéis encontrar en las tiendas del Centro Comercial El Tormes. Vestidos, tops, chaquetas, bolsos… Los flecos destacan en todos ellos.

(Pull&Bear / H&M / Pull&Bear)

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