Cristina Nóvoa, profesora: “Ver la televisión en inglés, aprovechando las nuevas tecnologías, es una de las mejores fórmulas para el aprendizaje de una lengua extranjera”

En su casa reina la alegría porque a Cristina Nóvoa le gusta la armonía y, sobre todo, los colores vivos y vibrantes. Quizás este ambiente le sirve de inspiración para idear y desarrollar los proyectos que pone en marcha en el colegio donde imparte clase de inglés, el CRA El Cañedo. Uno de estos proyectos, “Travelling around the world learning alive language”, le ha servido para ganar un accésit de la Fundación Atresmedia.

¿Ganar un premio es siempre una motivación para seguir en la brecha?

Sin duda alguna, los premios son una motivación. Además del accésit de la Fundación Atresmedia, también hemos sido finalistas del Premio Acción Magistral que conceden BBVA y la Asociación FAD en la modalidad docente. Se trataba de un proyecto de recreo inclusivo: “30 minutos de inclusión, déjame conocerte jugando”. Está basado en el aprendizaje servicio, aprender mediante el trabajo de la comunidad educativa. Junto con padres, dirección, Ayuntamiento y la asociación Aspar La Besana construimos un patio inclusivo donde todo el mundo pudiera jugar independientemente de sus condiciones físicas y psicológicas.

¿En qué consistía este proyecto?

Organizamos una gymkana inclusiva (juegos con sillas de ruedas, simulando que eran invidentes, pintando con la boca). Se trata de conseguir que los niños empaticen con las personas que tienen otras características físicas o psicológicas. Con los padres construimos una cocinita, creamos un autobús con palés, pintamos juegos tradicionales en el patio y rehabilitamos las paredes del centro. La obra de arte por excelencia que creamos fue un árbol lector en la puerta de la biblioteca del centro (es un árbol pintado con las manos de los niños y donde colocamos estanterías. En estas baldas se colocan los libros que, según acuerdo conjunto de los alumnos, han gustado más en cada curso).

En el mes de junio recogió también un accésit de la Fundación Atresmedia por un proyecto innovador de aprendizaje del inglés…

Sí, en este proyecto nos basamos en la cultura del país para aprender una lengua extranjera. No se puede aprender una lengua de forma artificial, sobre un texto, la lengua cambia todos los días a través de su uso. Es mucho más útil aprender un idioma de otra forma y gracias a la tecnología de la que disponemos, que es gratuita. Además de aprender un idioma aprendemos la cultura de otros países. Este proyecto lo desarrollamos a través de diferentes aplicaciones móviles y del material creado. Para los alumnos es mucho más lúdico aprender así. El mayor problema es que hay que invertir mucho tiempo en la preparación de cada una de las actividades. El docente tiene que preparar muy bien los recursos, seleccionarlos y asegurarse de que están adaptados a la edad de los niños.

Tengo entendido que además los alumnos pueden hablar a través de Internet con otros niños del país que están estudiando…

A través de la plataforma europea eTwinning contactamos con niños de otros países e intercambiamos opiniones sobre diferentes temas que hemos concretado antes los profesores. Es una metodología ideal para aprender cualquier idioma, aunque nosotros lo hayamos hecho con el inglés.

¿Cómo es el proceso exactamente?

Cada curso escolar selecciono un país y luego en clase trabajamos diferentes aspectos sobre él: su literatura, su historia, sus canciones, sus recetas de cocina más tradicionales, la bandera. Trabajamos todos los aspectos culturales más representativos del país. Evidentemente que también trabajamos los contenidos del libro, pero lo hacemos de otra forma. Hago lo que se llama Flipped Classroom, o clase invertida. La gramática y el vocabulario se trabaja en casa, cada uno a su ritmo, y en clase lo repasamos. Grabamos vídeos que colgamos en Youtube y a los que ellos pueden recurrir siempre que lo necesiten. Para los niños es mucho más enriquecedor.

Se trata de un proyecto que se salta en parte la formación más reglada ¿En su opinión, falla algo en el sistema educativo actual?

La educación se sigue basando en la memorización de absolutamente todo. Se trabaja demasiado la memoria. Y aunque hay que memorizar contenidos, los niños aprenden mejor con fórmulas menos estructuradas. Basamos mucho el trabajo en los libros. El trabajo de las editoriales es magnífico, nos ofrecen el mejor material posible, pero un libro no deber ser el que nos diga cómo debemos enseñar. Esta idea es complicada llevar a la práctica porque en ocasiones a los padres también les genera inseguridad.

A su modo de entender, ¿cuál es la mejor forma de que los niños aprendan inglés?

En mi opinión la lengua no hay que aprenderla sólo a través de los contenidos porque el vocabulario que no se practica, se olvida. Ver la televisión en inglés, aprovechar las nuevas tecnologías para ver las series y películas en versión original es para mí una de las mejores fórmulas para el aprendizaje de una lengua extranjera. Hasta los 8 años de edad los niños pueden aprender cualquier otro idioma como si fuese su lengua materna y eso es algo que debe ser aprovechado. Después de los 8 años los niños también pueden aprender, incluso es posible aprender inglés hasta un nivel muy avanzado siendo adulto. Pero a partir de esa edad, el cerebro comienza a detener su plasticidad, y el aprendizaje deja de ser tan espontáneo e innato, y requiere más esfuerzo y voluntad por parte del alumno.

No hay duda de que estamos ante una profesora inquieta, ¿cuál es el próximo proyecto?

Nos han concedido el Proyecto Europeo KA2, un hito importante para nuestro colegio. Se trata de un proyecto europeo que desarrollamos con otros colegios de Europa (como Finlandia, Barcelona, Polonia, Italia). Es un proyecto para mejorar el inglés en todos estos países. Yo aportaré la parte tecnológica, y estoy ilusionada con comenzar a desarrollarlo cuanto antes.
Además, estoy estudiando la forma de desarrollar el mismo proyecto que nos ha reconocido la Fundación Atresmedia pero haciéndolo con un gallego, un vasco, un catalán, un mallorquín y un sevillano. Que cada uno conozca bien la lengua de los demás y aprendamos a respetarnos más. Cuando nos conocemos, nos respetamos.

En esta sección de El Armario de… Enamódate también preguntamos sobre moda. ¿Cómo le gusta vestir a esta profesora inquieta?

Me gusta mucho la ropa deportiva y es la que más uso para mi día a día, pero al colegio siempre acudo arreglada, es el momento que elijo para vestirme bien y ofrecer la mejor imagen. Me encantan los vestidos, es para mí una de las prendas más cómodas, y los abrigos. Son mi perdición, tengo abrigos para todas las épocas del año.

No puede salir de casa sin…

Sin el móvil, sin duda.

 

 


Carlos Therón: “Los límites muchas veces son mentales. Todo es cuestión de constancia, de intentarlo muchas veces”

Carlos Therón nos habla en esta entrevista de cine, de su última película “Lo dejo cuando quiera” y también de moda, aunque en esta ocasión no hayamos podido ver su armario. Este director de cine es salmantino y, aunque ya no reside aquí, asegura que volver a esta ciudad siempre es un placer. En Enamódate hemos tenido la suerte de poder compartir una charla con el director de “Es por tu bien” y de series de televisión tan conocidas como “El chiringuito de Pepe” y “Los Hombres de Paco”. Una conversación que nos ha servido para confirmar que además de talento, Carlos Therón puede presumir de cercanía. No olvida su origen ni a quienes le sirvieron de motivación para iniciarse en el oficio. Y tal y como deseaba, consigue meternos en una “lavadora” muy especial que nos despierta emociones.

– “Lo dejo cuando quiera” es la nueva película dirigida por Carlos Therón, salmantino y ex alumno de la Universidad. ¿De alguna manera se proyecta también su experiencia personal en esta comedia?

– Siempre hay experiencias personales de las que te puedes nutrir para crear el comportamiento de los personajes. Yo tengo amigos que estudiaron Historia del Arte, como yo, y se quedaron de profesores en la Universidad. Pero tampoco la película se basa mucho en esta experiencia, aunque sí es verdad que detrás subyace cierta crítica porque hoy en día no se trata demasiado bien a los maestros y es uno de los trabajos más importantes que se puede hacer. Ellos forman a los jóvenes y a los no tan jóvenes, nos enseñan a pensar.

– La película habla de profesores y de crisis…

– Sí, la película se centra en las consecuencias de la crisis. Estos chicos estudiaron hasta el infinito, sacrificaron las fiestas… y llega la crisis y se dan cuenta de que todo ha sido un engaño. Ellos cumplieron su parte del trato y después no encontraron ese futuro prometedor y se rebelan… Deciden que es el momento de pasarlo bien y conseguir dinero aunque no sea de la forma más lícita… Son profesores de día y traficantes de noche.

– Antes ha comentado que estudió Historia del Arte, y ¿cómo llegó al cine?

– Estudié Historia del Arte porque en Salamanca no existía la posibilidad de estudiar cine. Intenté entrar en la Facultad de Comunicación y no puede y el plan B era pasar de Historia del Arte a Comunicación, pero al final no fue posible. Cuando finalicé la carrera me fui a Madrid y comencé haciendo prácticas en la Escuela de Cine de Madrid. Entré como ayudante de dirección en las prácticas de los alumnos.

– ¿De dónde le viene la afición?

– Tengo recuerdos del cine desde muy pequeño. La primera película que recuerdo y que me marcó fue “E.T”. En esa hora y media de película pude experimentar miedo, lloré, me reí y lloré de nuevo, pero esta vez de alegría… Es como si me hubiera metido en una lavadora y después de 30.000 vueltas me hubiera dado cuenta de que había vivido una historia maravillosa. Yo quiero ser el que cree esa lavadora para otros. Comencé, con 11 ó 12 años, haciendo cortos muy básicos y muy mejorables, claro.

– ¿Qué otras películas le marcaron en la infancia?

– Yo me crié con la productora de Spielberg, Amblin Entertainment, y en mi época pude ver obras maestras como “Regreso al Futuro”, “Star Wars”, “En busca del arca perdida” de Indiana Jones, etc. Después fui abriendo horizontes, con cine más clásico, cine europeo… Pero con esas primeras películas disfruté mucho y lo sigo haciendo ahora.

– Volvamos a su última película, una comedia en toda regla ¿Hay qué tener cierto sentido del humor para hacer comedia?

– Lo que sí se desarrolla es cierto instinto para la comedia, después de haber realizado muchos trabajos ya sé qué va a resultar gracioso…

– En la presentación de la película en los Cines Van Dyck Tormes se refirió a las diferencias de humor que existen entre países. ¿También se notan diferencias de humor entre las regiones españolas?

– Sí existen diferencias, y en parte también tiene que ver con el lenguaje y la forma de expresarse. Los anglosajones son muy expresivos, muy teatrales, y el español es diferente y esas diferencias también se aprecian entre regiones… El humor en el cine tiene que ver mucho con el instinto. Se pueden hacer cosas más genéricas o trufar de chistes las secuencias para que al menos algunos funcione.

– Aunque no tenga todavía la historia, ¿de qué le gustaría hacer crítica?

– Ahora mismo, tal y como están las cosas, estaría bien hacer crítica sobre la crispación política. Estamos viviendo una época curiosa, creo que hemos dado unos pasos atrás y ahora decir la burrada más grande es lo que atrae titulares.

– Y si tuviera que rodar una película en Salamanca, ¿de qué le gustaría hacerlo?

– Alejandro Amenábar ha rodado hace poco en Salamanca una película sobre algunos episodios de la Guerra Civil. Yo me iría todavía más atrás en el tiempo y me gustaría contar algún hecho histórico de cuando Salamanca, gracias a la Universidad, era el centro europeo del saber. Me gustaría hablar de los inicios de la Universidad, de Fray Luis de León, y de lo que se cuajaba en las aulas en esta época.

– Para conseguir el éxito se necesita talento y suerte. ¿Qué hecho en su trayectoria profesional puede calificar de suerte?

– Pues mi amistad con Rodrigo Cortés. Iba a clase con mi hermano mayor y eso me facilitó poderle seguir los pasos. Cuando Rodrigo rodaba cortos yo iba a observar y a verle montar. Muchas tardes me pasé mirando cómo montaba las películas. Yo sólo miraba, me parecía fascinante. Ver que alguien cercano a ti conseguía hacer cosas era como confirmar que se puede. Los límites, muchas veces, son mentales. Me abrió los horizontes y a partir de ahí todo ha sido cuestión de constancia, de intentarlo muchas veces. Cuando doy clases y los chicos me preguntan qué pueden hacer para trabajar en el cine, les digo siempre: ahora tenéis una cámara en el bolsillo, así que haced cosas y aprended mucho.

– El vestuario es una parte importante de la película, ¿es lo último en lo que se piensa o se va imaginando según se lee el guión?

– Imagino que el proceso es diferente en función del director, pero creo que, en general, todos los que hemos pasado por la tele, donde todo va muy rápido, vamos pensando según leemos el guión cómo vestiremos a nuestros personajes. Con el vestuario también transmites estados de ánimo. No se dice lo mismo cuando vistes a un personaje de oscuro a cuando lo vistes muy florido. En “Lo dejo todo cuando quiera” el vestuario tiene mucha importancia. Los personajes comienzan siendo grises y terminan siendo los reyes de la noche, y, por tanto, vestidos con mucho color. Para el vestuario de la película conté con Lola Huete y trabajamos concienzudamente en todo lo relacionado con el color. Los rojos entran poco a poco. Según los personajes van perdiendo inocencia vamos incorporando en su ropa los tonos granates y violetas. El vestuario también ayuda a los intérpretes a meterse en el papel. Yo siempre voy a las pruebas de vestuario y les pregunto a los actores cómo se sienten. Es muy importante para construir un personaje.

– ¿Y cómo viste Carlos Therón?

– Antes usaba otro tipo de ropa, pantalones tipo cargo, con muchos bolsillos. Pero un día descubrí los vaqueros elásticos y es lo más cómodo del mundo así que tengo un montón de pantalones de este tipo porque son los que más uso. Y luego tengo una colección gigante de camisetas de películas y en función del día, y del estado de ánimo con que me levante, me pongo una u otra. Cuando voy a un rodaje y acudo con la camiseta de “Conan El Bárbaro” la gente sabe que estoy de mala leche, y si voy con la de Mary Poppins todo el mundo sabe que el rodaje va a ir más fluido. Ir a una reunión con una camiseta de Súper Man ayuda.

– ¿Cuáles son sus camisetas favoritas?

-Mis camisetas favoritas son las de una marca que acude siempre al Festival de Sitges que reelabora y hace mezclas de películas, por ejemplo combina “Anatomía de un asesinato” y “Seven”.

– ¿Cuál es su prenda fetiche, con la que sin ella no sale de casa?

– Las gafas, sin duda. No me recuerdo a mí mismo sin gafas. Durante muchos años tuve el pelo muy largo y llevaba coleta. Me corté la coleta pero la goma la llevo siempre. A veces me hago la coleta en el aire.


Eusebio Martín, de Mayalde: “Lo que para un abuelo era algo cotidiano, para los hijos se convirtió en alucinante y mágico”

Hace casi cuarenta años que Mayalde se inició en este arte de la música tradicional, que para muchos es folclore, y lo hicieron con un propósito que a día de hoy siguen cumpliendo, nadar contra corriente, “no hacer lo que hacen los demás”. Eusebio Martín, uno de los dos fundadores de este grupo que llena las plazas y foros allí a dónde va y que no hace más que cosechar premios, recibe a Enamódate en su casa para hablar en torno al fuego de sus inicios, de la clave del éxito para poder vivir de un arte ancestral y del espíritu que subyace a un trabajo que en absoluto es producto de la improvisación. Su casa de Aldeatejada es el hogar donde ha crecido esta familia de juglares, titiriteros y músicos, y también es parte del “universo Mayalde”. Quién entra aquí entiende todavía mejor su arte.

– ¿Cómo comenzó Mayalde, cuáles fueron los inicios de este grupo de música tal y como lo conocemos hoy?

– Mayalde comienza cuando nos casamos Pilar y yo, pero el germen de nuestra conexión con la música comienza antes. Yo estudiaba en el seminario y con quince años formamos un grupito de personas que cantábamos misas en Calatrava y en Santo Tomás. El cura de Aldeatejada nos propuso venir a cantar misa y aquí conocimos a Pilar y a Pepi y creamos un grupo que se llamó Tronco Seco que duró 7 años. Grabamos un disco, ensayábamos todos los sábados y nos lo pasábamos pipa. El grupo se fue deshaciendo, porque uno se casó, otros salió fuera a trabajar… y Pilar y yo decidimos continuar con la música como placer. Hacíamos conciertos y conocimos a Lucas Verdú, quien nos propuso dar clases de baile en el Centro de Cultura Tradicional de Salamanca y allí estuvimos 20 años. Hubo un momento en que la demanda de conciertos era grande y decidimos dejar todo lo demás para dedicamos solo a este oficio.

– Entiendo que los conciertos es sólo una parte de vuestro trabajo…

– Sí claro, los conciertos es la segunda parte de nuestro trabajo. La primera fue hacer un archivo de la memoria que se estaba muriendo. Fue duro al principio, nos llamaron chatarreros, locos… Los hijos de los mayores nos decían que dejáramos en paz a los abuelos, que sólo contaban bobadas de antes… Ya no se llevaba escuchar a los viejos, era un anacronismo, los viejos no tenían nada que decir, sólo hablaban de miseria y de guerra. Y nosotros entendimos que de ahí veníamos y que si hay una parte de nuestra cultura de la que se había dejado de hablar era importante seguir contándola. Y lo hicimos en la línea más dura.

– ¿Y cuál es esa línea más dura?

– Cuando nosotros comenzamos a actuar en el escenario de esta forma ya existían el Nuevo Mester de Juglaría, Ángel Carril, etc. Se trataba la tradición endulzándola porque se creía que si no la gente no iba a ser capaz de entender lo que contaba el abuelo. Había que dulcificarlo de alguna manera y donde había calderos se metieron guitarras. Nosotros no quisimos seguir este camino, especialmente por un motivo: porque cuando hablábamos con algún viejo, ya casi sin memoria, sin dientes y con muchas arrugas en la cara, a nosotros nos emocionaba mucho. Y si te emociona por qué no vas a emocionar tú con eso…Lo que para un abuelo y un bisabuelo era algo cotidiano y normal, para mi hijo y todos los hijos de la gente de mi generación se convirtió en alucinante y mágico. La magia está en que tú no sospechas que de una chistera vaya a salir un conejo, como no sospechas que de un caldero o de una mesa de panaderas vaya a salir música. De esta forma atrapamos a las nuevas generaciones con lo que hacían sus antepasados.

– La tradición es la base de vuestro trabajo…

– La tradición está basada en dejar la herencia espiritual al siguiente. Y ese es nuestro cometido: contarlo casi de la misma manera, y ese casi es importante, a cómo nos lo contaron. Aunque lo que hacemos parece fácil en el escenario tiene muchas horas de curre. No hacemos lo que vimos hacer, ese es nuestro oficio, sino darle una vuelta de tuerca para sorprender a todos los públicos. Sigue vivo el mensaje de Aristóteles, de Sócrates y de Cervantes, hay mensajes que son eternos. Si prescindimos de estos mensajes vamos mal, que ya vamos…

– Cuando escuchas y ves a Mayalde parece que hay una familia detrás que ha transmitido el mensaje y según cuentas más que un abuelo hay muchos abuelos…

– Es que a nosotros nos pasó lo mismo, no le dimos importancia a lo que nos contaron nuestros abuelos porque lo escuchábamos de forma natural. Le dimos valor después, cuando nos lo contó otro abuelo. Cuando hacemos memoria de todos los viejos que se convirtieron en nuestros abuelos sí eres consciente de los posos, de lo que viviste en casa. Nosotros pertenecemos a dos civilizaciones, la primera, la que se crió en torno al fuego (mi infancia y la de Pilar fue en torno a un fuego, yo he visto a mi padre arar con los bueyes, he trillado, he llevado comida a los segadores, y escuché cómo mis padres contaban cosas en torno a la lumbre). Después nos hemos ido a vivir a un piso, a una ciudad, donde no se puede encender un fuego, al abuelo se le lleva a la residencia y al niño a la guardería y comienza una nueva civilización, donde quien cuenta las historias es, sobre todo, la televisión. A nuestros hijos los educa Disney.

– ¿Su música ha conseguido volvernos a reunir “en torno al fuego”?

– Lo que nosotros vemos en los conciertos es que no sólo escucha el padre y el hijo. En una plaza hay miles de personas y vemos a los de tres años sentados en las primeras filas, a los jóvenes con el cubata en la mano pero que no se van, a los padres que les cuesta estar quietos y llevan dos horas sentados, y a los abuelos que están felices de dónde están. Es un mensaje que llega a todos porque es universal.

– Luego la cultura y la música tradicional no sólo es cuestión de generaciones…

– Es sobre todo de territorios. El mundo de los territorios es importante, sobre todo el de los territorios espirituales, aunque el físico también. El territorio pequeño es manejable. Yo en mi infancia tenía la constancia de que podía intervenir en mi territorio. Vivía en La Maya y me relacionaba con la gente de “mi tribu”. Tenía concepto de que el río era mío y podía influir en él. Yo pescaba con mi padre, ¡quién va a cuidar mejor el río que los pescadores! También iba al monte y no podías permitirte el lujo de que una encina se secara… Pero también era tu territorio espiritual, he visto rondar a mi padre, el protocolo del amor que se está acabando, la visita, la pedida, la rosca… Lo haces porque estás en tu territorio y puedes influir para bien. A ser posible hay que dejar las cosas mejor que las recibiste, por solidaridad. Cuando el concepto de territorio se amplía (y se ha debido sobre todo al coche) lo que piensas, y así nos lo transmiten, es que tú no puedes hacer nada por influir en lo que te rodea, es tan inabarcable que se ya se encargan otros (Telefónica, Seprona, etc.). “Tú curra y compra cosas y ya no cantes con tus hijos porque estas melodías ya se las cantan otros”. El mundo no puede sobrevivir sin apareamiento y sin territorio.En la vida hay que ser sujeto activo y la música tradicional tiene mucho que decir. Hay que decir lo que se tiene que decir, sin ofender a nadie, pero haciendo pensar a la gente.

– Detrás de las interpretaciones de Mayalde hay un verdadero estudio antropológico, ¿no?

– Nosotros comenzamos grabando a la gente de los pueblos, especialmente a los más pobres que siempre han sido los que más han tenido que reivindicar. Rompimos el esquema de recopilar información con un cuestionario, porque de sus historias podían salir otras muchas historias y no es lo mismo lo que se cuenta con un vaso de vino que con alguno más. Pusimos en valor las cosas sencillas y en Salamanca de sencillez se sabe mucho. En esta provincia, de hecho, asistimos a un milagro: el tamborilero, una orquesta reducida a una sola persona (la teoría de la autosuficiencia). Nuestro secreto fue convertirnos en los nietos de estos viejos. Y luego sucedió otra cosa, nuestros hijos, Laura y Arturo, venían con nosotros y con el tiempo estos abuelos también se convirtieron en los de nuestros hijos.

– Hace pocos días Mayalde ha recibido el premio nacional de folclore Martínez Torner 2018. ¿Tiene este premio más valor que otro?

– Todos los premios son un honor y un privilegio porque suponen que alguien reconoce lo que tú haces. El folclore se valora cada vez más, ha renacido con los nacionalismos aunque en Castilla y León no tiene tanto arraigo. El folk es el gran saco donde se pierde gran parte de la esencia de la tradición, por eso hay que reivindicar la música tradicional como tal. Nos gusta que la gente vea a Mayalde como una familia con la misma pasión y vehemencia habiendo comido viejos.

– También Mayalde es protagonista de la nueva película de Gabriel Velázquez, Zaniki.

– Ha sido un placer formar parte de este proyecto donde también aparece mi nieto Beltrán. Se habla de lo que estamos hablando en esta entrevista, de la tradición. De cómo los seres  humanos no podemos permitirnos el lujo de prescindir de la sabiduría de nuestros antepasados.

– Enamódate es un blog de moda y quiero preguntarle por la que usted prefiere…

– En Mayalde somos muy básicos. El escenario forma parte de nuestra forma de vivir, y por tanto de vestir. Nos gusta el negro porque no distrae al público, le deja observar las manos y los instrumentos. Me gustan las sotanas, la falda, el capote de montar y los sombreros.

Mayalde actuó el pasado mes de octubre en El Tormes como parte del programa Encuentros con la Tradición organizado por el Centro Comercial El Tormes en colaboración con Caireles y el Grupo Folklórico Surco. Puedes ver el vídeo pinchando aquí.


Gonzalo Sendín: “Soy optimista por naturaleza y pongo tanta ilusión en las cosas que al final acompaña la suerte”

GONZALO SENDÍN, GERENTE DEL MESÓN DE GONZALO

En su casa reina el orden, la luminosidad, la limpieza, y la pulcritud en los detalles. Reflejo sin duda de la claridad de ideas que parece que imperan en la forma de entender la vida y, sobre todo, su más valiosa empresa: el Mesón de Gonzalo.

Gonzalo Sendín no es hostelero por accidente, lo lleva en la sangre de dos generaciones anteriores. Ellas le han sabido transmitir el verdadero valor de un negocio casi legendario en Salamanca que es también local de moda para locales, foráneos y famosos, y sobre todo, la casa de los clientes más fieles, aquéllos, que según afirma Gonzalo, perdonan igual que adoran.

– El Mesón de Gonzalo no es de hoy, ya ha cumplido 71 años y es toda una referencia en Salamanca…

– El Mesón de Gonzalo ya está en la tercera generación. Lo inauguró mi abuelo en el año 1947. Mi padre estuvo al frente del cañón durante 50 años y hace 8 años me pasó el testigo. La esencia del Mesón es la misma pero se ha ido adaptando a los tiempos. Quizás me tocó una de las etapas más complicadas porque cogí un negocio que en 62 años no había experimentado muchos cambios y he realizado una transformación integral. No hablo de modernización, que es una palabra que no me gusta especialmente, sino de actualización. El Mesón de Gonzalo siempre ha sido conocido aunque ahora suene más debido a las herramientas de marketing como redes sociales, página web, etc.

– Hablando de marketing, todos los personajes famosos que visitan Salamanca pasan por el Mesón de Gonzalo…

– Hoy en día la gente sabe adónde va antes de viajar (porque ha leído, porque le han contado…) y ya nos tiene como referencia de lugar donde quiere ir a comer o cenar. Y entre ellos, pues sí, hay muchos famosos que tienen las mismas inquietudes que los demás visitantes. Agradezco mucho estas visitas pero valoro especialmente al cliente que me arropó desde el minuto uno, al que nos perdona el error que hemos podido cometer un día… Yo siempre pregunto a la gente si ha comido bien y muchos se sorprenden de la pregunta, pero es que nosotros no hacemos tornillos. La gastronomía es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores y por eso nos podemos equivocar. De ahí que valore especialmente a los clientes fieles.

– ¿En qué ha cambiado sobre todo en los últimos años el Mesón de Gonzalo?

– En el Mesón siempre se ha comido bien. Siempre ha sido un negocio de referencia en la ciudad. Lo que ha cambiado sobre todo es el envoltorio. Ahora todo está más bonito. Antes se ponía en valor sólo el producto y no la presentación. Ahora la carta es más completa, servimos desde la cocina más tradicional a la que combina técnicas orientales. En tiempos pasados no tenía tanta importancia las guarniciones, la repostería y la carta de vinos y ahora sí. La gente paga no sólo por lo que come sino también por una serie de intangibles: el servicio, la decoración, la iluminación, el menaje, la cristalería… Todo es importante en el segmento en el que nos movemos y a nuestros clientes no les importa pagar si satisfacemos sus expectativas. La gente busca algo más que producto y nosotros se lo intentamos dar.

– Ahora, además, podemos disfrutar de un Mesón de Gonzalo más amplio…

– Desde niño, y pese a que en mi casa no querían que me dedicara a la hostelería, siempre pensé que algún día cogería las riendas del negocio. Hubo un tiempo en que dudé, estudié dos titulaciones para dedicarme a otra actividad diferente, estuve viviendo en Londres y en Madrid… pero tenía algo por dentro que me decía que tenía que volver a Salamanca, la hostelería la  llevo en la sangre. Y unir el local de la marisquería ha sido siempre otro de los objetivos. Hemos convivido durante 40 años como vecinos bien avenidos pero sabía que la marisquería terminaría formando parte del Mesón. Soy optimista por naturaleza y pongo tanta ilusión en las cosas que al final acompaña la suerte. El año pasado el propietario de la marisquería me contó que se quería jubilar y me ofreció el local y nos entendimos a la primera en la negociación.

– ¿La ampliación es quizás el mayor cambio del Mesón de Gonzalo?

– Sin duda alguna, esta ampliación es el mayor cambio del Mesón en 70 años. La barra ahora cobra una dimensión importante y el restaurante también ha ganado en espacio. Yo me siento orgulloso del resultado y al público también le está gustando. Arriba ofrecemos un concepto de cocina a la vista, un showcooking, donde los clientes pueden ver lo que se cuece en los fogones; y en la planta baja tenemos el restaurante que ofrece la misma calidad de siempre y que ha ganado en confort. Creo que la marca se ha reforzado y que hemos mejorado aún más nuestra credibilidad.

– Aunque sólo lleva 8 años como gerente del Mesón, ha estado vinculado a él toda la vida. ¿De todos estos años que es lo que más pesa en el recuerdo?

– Pues puedo afirmar que conocí bien a mi padre gracias al Mesón y cuando yo tenía ya 16 años. Una muestra de lo sacrificado que este oficio es que mi padre no tenía tiempo de disfrutar de su familia, siempre estaba trabajando. Con esa edad cambié de colegio y comencé a ir a comer al restaurante todos los días. Fue entonces cuando pude pasar más tiempo con mi padre y ver también la relación que existía entonces con nuestros clientes. Ellos eran casi una familia. Antes existían las pandillas y los alternes a diario. También tengo buenos recuerdos del personal. Quizás la cocina era menos profesional que ahora pero el servicio era impecable. Además los trabajadores llevaban la marca a fuego, si algo les caracterizaba además de su profesionalidad era la lealtad.

– ¿Qué opinión le merece la cocina que se ofrece hoy en Salamanca?

– Hoy en día existe una generación de cocineros impresionantes, quizás como no ha habido nunca antes, pero la crisis ha dejado sus secuelas y restaurantes de cierto nivel no hay muchos. Ahora abren muchos gastrobares y taperías pero restaurantes, como los hemos conocido siempre, de una gama media alta, hemos quedado pocos. En el Mesón ofrecemos un producto cuidado, con un interiorismo que cobra sentido, y donde el servicio es fundamental. El cliente es diferente, luego el servicio también tiene que ser diferente.

– Si tuviera que lanzar un deseo, o varios, para que la hostelería continúe creciendo en la ciudad, ¿cuál sería?

– Salamanca nunca ha estado en unos niveles tan buenos de turismo como en la actualidad. La economía ha mejorado y el turismo se ha incrementado mucho en nuestra ciudad. Nosotros, los hosteleros, también somos responsables de cuidarlo. Tenemos que preocuparnos de nuestros negocios y no de los que regentan los demás. Si tuviese que hacer algunas peticiones a nuestras autoridades, algunas de ellas serían que se ampliasen las frecuencias del Alvia con Madrid y que se peatonalizara todo el centro urbano. Salamanca es una ciudad segura, limpia, está a hora y media de Madrid, y cuenta con una administración local implicada con la hostelería y el fomento del turismo. Y para nosotros esto es fundamental.

– ¿Gonzalo Sendín también tiene tiempo de preocuparse de la moda?

– El deporte es uno de mis principales hobbies, pero también le dedico tiempo a  la moda. Me gusta cuidar la imagen. Suelo apostar por el comercio local aunque a veces salgo fuera a comprar. En Salamanca hay muchas franquicias pero por desgracia pocas tiendas multimarca. Echo de menos comercios más especializados, especialmente en el sector masculino.

– ¿Cuáles son sus prendas fetiche?

– Las camisas tipo polo, los vaqueros pitillo o estrechos abajo, y otras prendas básicas como un jersey de cuello pico azul marino, las trencas tres cuartos en invierno, los cuellos mao y las zapatillas.

– Nunca sale de casa sin…

– Sin perfumarme y sin reloj.

 


“Seguiremos apostando por la investigación, el motor que conseguirá que el cáncer sea prevenible y curable”

INMACULADA RODRÍGUEZ, PRESIDENTA DE AECC EN SALAMANCA

Inmaculada Rodríguez es presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer. Hace 11 años que sufrió en primera persona la amenaza que supone esta enfermedad con un diagnóstico de cáncer de mama. Durante esta etapa intentó seguir disfrutando de la vida y en especial de su familia que había aumentado recientemente con la llegada de Claudia, una especial “reina maga” que venía desde Oriente. De esta etapa, reconoce haber aprendido mucho, sobre todo a valorar los pequeños momentos. También le sirvió para acercarse a AECC, una asociación de referencia en España y también en Salamanca. Su trabajo para la Asociación le apasiona y eso se nota en su forma de hablar sobre la labor que realiza este colectivo que ha conseguido, entre otras muchas cosas, ser una importante fuente de financiación para la investigación del cáncer.

– Inmaculada Rodríguez es presidenta de AECC en Salamanca desde hace algo más de cuatro años. ¿Cómo valora este tiempo?

– Han sido unos años muy positivos en los que la Asociación ha crecido mucho en número de socios y han servido, además, para que la sociedad salmantina nos conozca más. Somos una asociación sólida que cuenta con la confianza de los ciudadanos, de las administraciones y entidades salmantinas quienes nos ayudan y nos ofrecen recursos cuando surge la necesidad. Otro aspecto muy positivo de esta etapa ha sido el avance que hemos podido realizar en la financiación de la investigación del cáncer. Todo ello ha sido posible gracias a la confianza de todos.

– ¿Cuáles han sido los logros más importantes en esta etapa?

– El logro más importante es ser capaces de llegar a los pacientes y a sus familias. Y también, sin duda alguna, el aumento en financiación para la investigación del cáncer que es la principal ventana para llegar a la curación de esta enfermedad. En los últimos 20 años se  ha incrementado la supervivencia en un 20% y esto ha sido posible gracias a la investigación. En AECC tenemos una apuesta importante con el Centro de Investigación del Cáncer, que afortunadamente está en Salamanca. La Asociación financia varios proyectos, entre otros el que dirige el doctor Xosé Bustelo cuyo equipo ha sido reconocido como Grupo de Investigación de Excelencia en Castilla y León. La AECC de Salamanca está destinando 1.200.000 euros a investigación, un dinero que recaudamos gracias a los socios, a la hucha por las calles, a la cena solidaria, a la marcha… Es dinero que hemos recaudado euro a euro en Salamanca. Es una muestra de que la gente cree en nosotros y lo hace porque demostramos día a día lo que podemos hacer. Nuestras cuentas son claras y nuestra forma de trabajar también. La Asociación Contra el Cáncer está ayudando mucho a la sociedad, está ayudando al enfermo y también a sus familias.

– En estas situaciones necesitan ayuda tanto el enfermo como la familia ¿verdad?

– En muchas ocasiones necesita más ayuda el familiar que el propio enfermo, especialmente el más directo. Para ayudarlos a todos contamos con cuatro especialistas en psicología oncológica, que pasan consulta todos los días. Además puedo afirmar que no tienen listas de espera y que no paran ni un momento.

 – ¿De qué forma se ponen en contacto los enfermos de cáncer y sus familias con AECC?

– Hay personas que acuden a nosotros porque ya nos conocen y en otras ocasiones somos nosotros quienes nos acercamos a ellos, también a través del personal sanitario. La Asociación ofrece a enfermos y familias información real de la enfermedad y les ayuda en cada paso. Un diagnóstico cáncer siempre es duro porque además los tratamientos son duros y conllevan cambios físicos y psíquicos difíciles de asumir. La Asociación Contra el Cáncer acompaña a pacientes y familias durante todo el camino. La Asociación tiene el programa Primer Impacto que ayuda a gestionar las emociones y enseña a los pacientes a caminar por el hospital.

– ¿En qué se seguirá trabajando desde la AECC de Salamanca en las próximas fechas?

– Pues seguiremos mimando a los pacientes y a sus familias pero continuaremos  apostando, sobre todo, por la investigación. La mayoría de nuestros fondos van destinados a proyectos de investigación y así seguiremos haciendo. AECC es la entidad privada que más dinero destina a investigación del cáncer, 45 millones de euros en España, y, de ellos, 6 millones de euros dirigidos al cáncer infantil. Además, es un orgullo poder afirmar que Salamanca es una de las provincias españolas que más destina a investigación, el motor que conseguirá que el cáncer sea una enfermedad prevenible y curable.

– No pretendemos que suene frívolo, pero para los pacientes de cáncer también es importante la imagen…

– Es muy importante verse bien por lo que es muy aconsejable cuidarse en esta etapa. Hay que saber adaptarse a los cambios y variar la estética si así se requiere. En la Asociación también ofrecemos cursos de maquillaje y de otros cuidados. Enseñamos, por ejemplo, a colocarse un pañuelo y prestamos pelucas. Es más importante de lo que a simple vista puede parecer. Te ayuda a afrontar las cosas de otra forma.

– Durante su enfermedad ¿usted, a quien le apasiona todo aquello que tiene que ver con la estética, siguió estas recomendaciones?

– Me cuidé todo lo posible e intenté seguir igual de coqueta. Cuando recibía una sesión de quimioterapia sabía que me recuperaba a los 17 días así que cuando llegaba ese momento me vestía con las mejores galas e intentaba entrar poco en casa.

– ¿Cómo le gusta vestir a Inmaculada Rodríguez?

– Mis colores preferidos para vestir son el negro y el azul marino. Desde siempre me ha encantado llevar vaqueros y lo sigo haciendo. Los zapatos y los bolsos son una debilidad y me encanta la bisutería, que puede convertir cualquier look en el mejor estilismo.

 


“La hostelería en Salamanca goza de buena salud”

ALAÍN SALDAÑA, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE HOSTELERÍA DE SALAMANCA

Confiesa que el mundo de la moda le gusta lo justo, pero en su armario conserva unas 80 corbatas de distintas épocas, tamaños y colores; y un buen repertorio de camisas y americanas, colocadas con esmero, que forman parte del uniforme que usa a diario para hacer frente a una apretada agenda.

En esta ocasión nos recibe en su casa Alain Saldaña, presidente de la Asociación de Hostelería de Salamanca desde hace aproximadamente cuatro años. Francés de nacimiento, con orígenes salmantinos, con una larga trayectoria en el mundo de la hotelería, “hortelano” aficionado en las horas libres, buen conversador, y dispuesto siempre a viajar y al buen yantar.


– Alaín Saldaña es en la actualidad director del IBB Hotel Recoletos Coco y  presidente de la Asociación de Hostelería de Salamanca. Ya tiene detrás una larga trayectoria…

– Pues creo que sí. Llevo ya 33 años trabajando en hoteles. Empecé en la  recepción de un hotel. Estuve varios años como jefe de recepción llevando la gestión de equipos y la implementación de herramientas. Y con 26 años, en Andorra, me llegó la oportunidad de ser director de hotel: L´Isard contaba en aquel entonces con 50 trabajadores y con un volumen de facturación importante. En el año 1994 regresé a España y llevo ejerciendo como director 15 años, pasando por diferentes cadenas y hoteles en Salamanca, el último y actual, el IBB Hotel Recoletos Coco, una cadena hotelera joven y con muchas expectativas de crecimiento.

– Luego cuando accedió a la presidencia de la Asociación de Hostelería ya conocía a lo que se enfrentaba…

– Algo conocía… pero hay muchos matices diferentes entre la hotelería y la hostelería (que agrupa también a la restauración, bares, ocio nocturno, etc.). Cuando me propusieron esta aventura de presidir AEHS entendí que podía ser viable, sobre todo por el equipo humano que me está respaldando en la junta directiva así como por los técnicos de la Asociación. Y aquí estamos.

– En estos años, convulsos para la economía, y como representante de los hosteleros habrá tenido que hacer frente a diferentes dificultades…

– Como bien dices, estamos viviendo un tiempo convulso y me ha tocado bailar con la crisis y librar batallas muy importantes, una de ellas y con especial relevancia ha sido el asunto del ocio nocturno, un sector muy complejo en la ciudad de Salamanca. Hemos visto caer esa torre de Babel en poco tiempo… Pero también he vivido cosas muy ilusionantes, como el congreso hotelero en el ámbito nacional que hemos acogido. Y tengo la suerte de estar inmerso en la celebración del 40 aniversario de la Asociación.

– Como dices, el ocio nocturno ha tenido siempre un peso específico en Salamanca y parece que se ha perdido. ¿Toda la culpa es del botellón?

– El botellón viene derivado de la crisis económica. En otra situación, habría sido una mera anécdota. La repercusión en el ocio nocturno ha sido enorme, pero las barras libres y las promociones que están llevando a cabo algunos hosteleros, y que están prohibidas, no son desde luego la solución o una buena alternativa. No se puede fomentar el consumo abusivo del alcohol, además así lo exige la Ley de Drogodependencia. Es un tema delicado al que hemos dedicado muchos esfuerzos. Algo ha mejorado pero queda mucho por hacer… Yo creo que una mejoría notable de la situación económica solucionará el problema en gran parte.

– ¿En qué otros asuntos ha trabajado la Asociación en estos últimos años?

–  Hemos trabajado para instaurar en la zona monumental las famosas estufas, aunque el resultado luego no ha sido el deseado; estamos trabajando por conseguir una cartelería común para los establecimientos de la Plaza Mayor y se ha articulado la ordenación de las terrazas… Y lo que considero que es más importante: se ha puesto la credibilidad de la Asociación de Hostelería encima de la mesa. Todas las instituciones, tanto provinciales como regionales, se han puesto a nuestra disposición y trabajamos codo con codo.

– Este año 2017 está siendo excelente para el turismo y eso tiene efectos directos sobre la hostelería…

– En general, la hostelería de Salamanca goza de buena salud. Este año se ha experimentado un record de visitantes y la hostelería está de enhorabuena. Está resultando un año exitoso al que ha contribuido la recuperación económica pero también las campañas de promoción emprendidas por el Ayuntamiento de Salamanca. El trabajo de las escuelas de hostelería, la formación continua, la mejora en la atención al cliente, la renovación y la calidad, entre otros factores, contribuyen también a crear la marca Salamanca.

– ¿En qué proyectos está inmersa ahora la Asociación de Hostelería?

– Aprovechando el foro del ibérico, que se celebrará en Salamanca los próximos días 13 y 14 de noviembre, la Asociación está organizado para el 15 de noviembre un foro con profesionales del sector al más alto nivel. Estamos ultimando detalles con entidades colaboradoras. Pero además, para cerrar la celebración de nuestro 40 Aniversario, el 28 de noviembre Salamanca acogerá la gala de la entrega de premios de la Federación Nacional de Hostelería. Recibiremos en torno a 600 personas y Salamanca volverá a ser un punto de referencia del sector en el ámbito nacional. Además, colaboraremos con la gala de hostelería, organizaremos jornadas de cocina, cursos de formación… La Asociación de Hostelería tiene muchos frentes abiertos.

Es una persona tremendamente ocupada, ¿tiene tiempo de cuidarse?

– Soy un hombre muy lineal, ahora es cuando estoy rompiendo un poco mis esquemas. El 95% de los días voy vestido con traje, aunque hay ocasiones en que me tomo algunas licencias y voy “semi informal”, con americana y sin corbata. No me cuido mucho, lo justo para mantenerme. Intento no excederme en la mesa y salgo a correr un par de días a la semana. Eso es todo.

– ¿Cuáles son las aficiones de Alain Saldaña?

– Me apasionan los deportes, el cine, el teatro, y, sobre todo, lo que más me gusta, es viajar y comer bien. Cuando tengo un par de días libres intento escaparme en compañía de mi mujer, cualquier destino es bueno.

– ¿Le gusta la moda?

– No me preocupa especialmente, lo justo para afrontar el día a día. Me fío de mi tienda de confianza y de mi mujer que es mi mejor asesora.

 – Alguna prenda de vestir en la que menos le cueste gastarse dinero

– No soy caprichoso aunque a veces hago una excepción si me gusta una prenda especialmente.

– No sale de casa sin…

– No salgo de casa sin los móviles…


Fely Campo: “Me encanta tener metas altas porque así tardo más en llegar… si es que llego”

En una casa igual de acogedora que ella, escondida en el casco antiguo y muy cerca de uno de los lugares más románticos de Salamanca (el Huerto de Calixto y Melibea), nos recibe la diseñadora Fely Campo. No podíamos haber elegido a nadie mejor para estrenar este blog que sobre todo habla de moda. Fely Campo comenzó en este oficio a los 13 años y desde entonces no lo ha dejado. Más de cuatro décadas de experiencia entregada en cuerpo y alma a cumplir los sueños de muchas mujeres, con tejidos, patrones, tijeras, aguja, hilo y, sobre todo, muchas puntadas de ilusión…

– Hoy Fely Campo es una diseñadora reconocida en todo el mundo pero imagino que los comienzos no fueron fáciles y más en aquellos años…

– Con la primera empresa como tal comencé cuando cumplí 18 años, pero ya llevaba  tres años trabajando con personal a mi cargo. En la habitación de mi casa monté un pequeño taller y allí diseñaba y cosía, sobre todo, vestidos de novia. Para aquella época fue un proceso muy rápido.

– Tus primeros clientes estaban en Salamanca…

– Mis primeros clientes fueron vecinos y familiares, aunque el círculo se fue ampliando en Salamanca. A los 20 años monté además un taller de corte y confección. Eran años difíciles para la mujer. Si querías pedir un crédito tenías que ir acompañada de tu padre o de tu marido. A pesar de todo quería mi nombre en la calle, no quería ser una modista más y quedarme en casa donde además de trabajar, atendías la olla y criabas al niño. Esto era lo fácil en esta época.

– Pero Fely Campo puede decir que ya es una marca internacional…

– Mi mayor mercado está en el comercio exterior. El 80 por ciento de mi  venta está fuera de España. Tenemos un showroom permanente en Milán y en Londres y desde allí vendemos para muchas otras ciudades y países. Nunca pensé que mi ropa fuera a gustar tanto fuera. En España también tenemos varios puntos de venta. En total, entre el mercado interior y exterior, tenemos 211 puntos de venta.

– Salamanca sigue siendo la sede principal de Fely Campo ¿por qué?

– Salamanca es mi imagen. Llevo con tiendas en Salamanca 30 años. Es importante para mí tener presencia aquí. Yo creo mucho en esta ciudad y además en Salamanca hay gente que me quiere mucho y eso es lo más importante para mí.

– Un vestido diseñado por Balenciaga preside su salón. ¿Es su referencia más importante en la moda?

– Coco Chanel y Balenciaga son dos referencias importantes en la trayectoria de Fely Campo y por motivos diferentes. Chanel porque fue una mujer muy luchadora, creativa e innovadora. Luchaba contra la época y eso me gusta mucho. Y a Balenciaga lo admiro, sobre todo, por su profesión. Amaba las telas, los cortes, se olvidaba de la persona y sólo pensaba en su trabajo. Estos dos grandes diseñadores han influido de forma evidente en mi forma de vida y en mis diseños. Balenciaga significaba elegancia y, en fiesta y novias, colecciones en las que estoy centrada en este momento, es lo más importante.

– A Fely Campo le gustan los volúmenes en sus diseños. ¿Es también herencia de Balenciaga?

– Posiblemente. Quizás lo más característico de mis diseños sean los volúmenes. Investigo mucho el patronaje en los cortes. Incluso pienso más en el cuerpo de la mujer que en el diseño. Los abullonados y los vuelos disimulan mucho, le sientan bien a muchas mujeres y muy diferentes.

– ¿Ha dejado de lado el pret a porter para centrarse en las colecciones de fiesta?

– Durante mi trayectoria he hecho más que nada pret a porter pero cuando decidí exponer fuera de Salamanca el hueco que encontré era sobre todo fiesta. Así que me especialicé en este tipo de moda. Hago una fiesta sencilla porque quizás es lo que más va con mi personalidad.

– Y ¿cómo viste Fely Campo?

– Imagino que visto al igual que el resto de las mujeres, según el estado de ánimo. He pasado temporadas muy diferentes. Eso sí, no me puedo quitar el negro. Es un color, quizás por mi timidez, al que me adapto muy bien, me encuentro protegida con el negro.

– ¿Se viste a sí misma?

– Me he vestido a mí misma desde que tengo 14 años. Me compro algunas cosas, como vaqueros o jerseys, pero me gusta hacerme mi propia ropa porque me conozco bien y creo que son los diseños que mejor me sientan. Hace años, diseñaba mis propios modelos y tenía un grupo amplio de mujeres que me seguía. Yo llevaba la pasarela a la calle. Ahora, sin embargo, me dedico más al taller, me he olvidado más de mi misma, aunque este año estoy decidida a crearme una colección.

– ¿Y cómo va a ser?, ¿nos puedes adelantar algo?

– Quiero un armario en el que predomine la ropa masculina pero adaptada a la mujer: un pantalón con una falda, una chaqueta corta, una abrigo largo en lana… Tengo todo visualizado. Y además del negro, voy a incluir el azul marino.

– ¿Vestir a otra mujer es igual de fácil que vestirse una misma?

– Después de tanto tiempo no me resulta difícil. Ya casi no hago ropa a medida, a pesar de que es un trabajo que me apasiona porque siempre es un reto… Me gusta pensar en la mujer que voy a vestir, e intento no disfrazarla, porque como decía Chanel “es bonito disfrazarse pero no que te disfracen” y en la fiesta es fácil caer en la “máscara”. Cuando hago una colección siempre pienso en una mujer de la misma edad, a pesar de que yo voy cumpliendo años y ya voy sobrepasando a ese modelo de mujer. Y aún así, cuando presento los diseños, siempre me dicen que son colecciones frescas. Algo que me sorprende y me halaga. Me gusta que mi ropa sea reconocida sin necesidad de llevar la firma.

– ¿Para las demás mujeres también apuesta por el negro?

– Llevo ya algunas temporadas en los que he apostado por colores muy fuertes, como el amarillo limón. El verano pasado incluía en la colección naranjas, verdes, colores de mucho contraste en relación al negro que llevo yo. En negro diseño poco, quizás porque ahora en fiesta es un color que no se lleva, salvo en Italia, un país en el que están acostumbrados a vestirse de fiesta casi a diario. En el resto de países nos vestimos de fiesta para ceremonias, y  huimos del negro. Algo que yo no entiendo ni comparto. Yo cuando estoy contenta me visto de negro y me veo muy elegante. Asocio negro con alegría. Estoy segura de que es un color que volverá para las bodas y las ceremonias.

– ¿Para cuándo una colección de complementos?

– Lo tengo en mente pero tendrá que esperar a que esté más afianzada en el Reino Unido y tenga una estabilidad. Los complementos requieren tiempo y esfuerzo. No me preocupa el diseño, porque lo tengo claro, me preocupa más encontrar los proveedores adecuados, la infraestructura… Voy despacio. Cada paso que doy lo intento hacer segura. No tengo prisa porque he comprobado que mucha gente en este mundo ha fracasado por las prisas. Además de diseñadora soy empresaria y me gusta ser cauta. Lo primero es tener una empresa solvente que pague a todo el mundo y que las personas que trabajen conmigo estén contentas.

– Es admirable que después de más de cuarenta años en el mundo de la moda y la empresa siga planteándose retos cada vez más ambiciosos…

– Me moriría si me relajo. El éxito es la ilusión que yo no he perdido. Me exijo mucho pero me encanta levantarme y saber que tengo un día por delante para hacer cosas… ¡y tener metas altas! porque así tardo más en llegar si es que llego. La meta es lo de menos, lo importante es el trayecto. ¡Una suerte tener esta profesión!